Se busca mujer poema

Contents:
  1. Luis Rodrigues, 1977
  2. Antología: 39 mujeres, 39 poemas
  3. el amor todo lo conquista

Busco una sin mentalidad de niña, que haya vagado entre muchas flores, recogiendo el nectar, volviéndose liberal, para que una vez que termine siempre vuelva a mi panal. Y si me cuesta dormir, que me cante, que me recite palabras conjuradas para el descanse. Surce pinterest. Agotador, pobre novia. Me gustaría saber quien tiene ese curriculum tan extenso y variado. Muy bueno tu escrito. Excelente poema, pasaba por aqui, por steemit y lo vi, y me parecio genial, sigueme, ya te estoy siguiendo, asi me ayudas, estoy recien comenzando.

Privacy Policy Terms of Service. Se busca novia poema. Reply 7. Authors get paid when people like you upvote their post. Sign up. No sé si soy tan generosa. Diría que no lo soy. Ahora entiendo el asco no se habla de la muerte porque avergüenza un hombre huye cuando el amor lo sobrepasa.

Sentada espera al hombre que prometió un globo. Prometió la ilusión del adulto y las muñecas quedaron tumbadas ante el cartón beige — gris de esquinitas nuevas. Quiero conocer a todas mis madres, reconstruir mi linaje y mi conciencia a partir de los versos, las renuncias, las huellas de todas las mujeres que he sido al mismo tiempo. Quiero una larga estirpe de mujeres valientes, que han escrito poemas después de hacer la cena y han vivido el exilio dentro del dormitorio.

Reconocerlas libres, brillantes y caóticas retratando monarcas, sublevando las formas, componiendo sonetos en una Europa en llamas.

Luis Rodrigues, 1977

Quiero sobrellevar la carga de la historia, convertirme en relevo, nombrarlas sin esfuerzo. Pronunciar con propiedad el término familia. A veces, las mujeres que admiro lloran. Lloran polen, lloran piedra, lloran plumas caídas de estornino débil y aceite quemado sobre la arena gris. Hay mujeres que admiro y no conozco y a veces lloran. Supongo que también les arden bulbos en las entrañas y tienen en el jardín tumbas de cedro.

Antología: 39 mujeres, 39 poemas

Otras mujeres llevan el fardo prieto de veinte siglos sobre los hombros. No tienen mucho tiempo para llorar, pero a veces, manantiales y pozos y olas se les caen a las manos. Son verde, corteza, luz entre las hojas. Como si alguien trasquilara el metraje de esta película tuya. Verde, corteza, luz. Piedras, ramas, hojas. Ng Mui observa y memoriza los movimientos, el arte.

Nadie sabe que maltrata hasta que rompe un hueso y aun así los morados de la piel no saben de perdones las heridas disecadas sólo cuentan una historia.

Lola Indigo, Mala Rodríguez - Mujer Bruja

Nadie sabe que tiene fuerza hasta que aprieta una garganta luego abandona sale corriendo echa culpas justifica puños y huele a sangre. Proyección mía, antiguos huesos míos, querría quereros como antaño, dejad que olvide el truco, dejad que olvide el origen de las aguas en las que amo zambullirme. A la vera de un cabello derramado. Entre la nada y la pena, elijo la pena. Faulkner trad. Miguel Rual. En el reino de la astenia y sus panfletos, en el milenio de la saturación y los cuerpos bellísimos encerrados en patéticos frasquitos de fobias, sin tocarse, yo soy un ser de deseo: En el mundo de los helados estanques de unidades inconmensurables y aisladas del contacto cuerpos bellísimos agarrados a maderas, miedosos de rozar un tobillo, por si al final se enamoran ,.

Porque, sobre todo, soy un ser de deseo; y si me muevo por el mundo es para que engorde, que engorde, que engorde a mis expensas. Constantemente paso hambre. Soy un ser de deseo, caminamos juntos por mi diagonal de cosas: Y sólo cuando mi deseo se ha convertido en una inmensa bola o en un pichón o conejo obeso y planetario, lleno de estrías por seguir creciendo hasta llegar al límite abismal de su volumen posible,.

La pueblan los fantasmas, los espejos del ser enseñado a ocultarse. Alguien mueve tus labios. Alguien siente por ti el miedo a tu soledad. Se mueven apenas con la dulce cadencia de muñecas sin ojos. Llevan en las manos laringe y lengua y queman sus silencios estridentes en tu corazón. Te enseñaron el incógnito de tu propia vida. Temer a la que grita, ocultar a la que ama. Tragar la voz y que te baste la fría ceniza del trayecto del astro. Creo en ti. Me basta. Ella es el grito de la noche. La astilla debajo de las uñas. Es la pierna inquieta, el estreñimiento colectivo, la venganza de todas las promesas.

Es la que recuerda lo que los mayores han olvidado. La niña bonita del apellido de serie. El silencio de un poema que costó cien horas. Es a la que le sobra tiempo en los recitales. Por no molestar. Por no quitar tiempo. Por no perder el tiempo. La mano armada y el espasmo después del amor. Es el dolor que no se olvida y la chica que nunca da problemas pero existe, y es importante y no lo saben.

Es el piano huérfano llevado a hombros. El motivo de todas las huidas. Yo no nos pretendía así, Alejandra, perdidas como vos en la noche en la concha en la palabra. Yo no pretendía el dolor el miedo pero sobre todo yo no pretendía el amor, bien lo sabes. No quería tu genio, no quería este quemar en el pecho. Yo no pretendía escribir pero escribo sobre los que escriben sobre la Muerte. La Muerte que tontea con los hombres- poetas porque le cantan bellos versos al oído.

Les dice —a ellos— que son siempre el mejor jugando al juego de letras encadenadas. A ellas no, a ellas no puede. Ellas, las mujeres-poetas que escriben sobre la Muerte, son menos porque a las mujeres que escriben sobre la Muerte siempre las encierran. A ellas, las mujeres que escriben sobre la Muerte, siempre las entierran. A ellas no.

el amor todo lo conquista

A ellas las besa en la boca, las arrastra. A ellas les dicen locas y entonces la Muerte se ríe un poco, pero sus textos sí los guarda de veras porque también la Muerte ha sido una mujer escribiendo sobre la Muerte. Ahora preferiría echar a la tierra tierra a la tierra cuerpo a la tierra manos de poeta. Alguien debió explicarme que el amor es miedo es muerte que el amor es muerte es miedo. Yo no nos pretendía así, Alejandra. Yo no quería querer yo no quería locura yo no quería escribir escribir escribir.

Cuando vives aquí, te olvidas de que solo porque has dejado de hundirte no significa que no estés ya bajo el agua. Aquietarse por desconocimiento sufrir de no sufrir y en la grieta sacar pecho cabeza hombros. Me nombra así perfume de lo roto y avanzo siempre avanzo hasta desposeerme hasta desdibujarme. Escribir un poema siempre estar escribiendo un poema dentro del poema hasta que este desaparezca y no exista nada salvo este obsesivo huirse hacia los otros.

A contraluz todo lo que se oscurece brilla y tu rostro es un sfumato entre pavor e insolencia.

No hicieron falta palabras: No hay descanso para la portadora y por eso yo envidié lo ligero de mis hermanos, porque no vi a padre legarles una carga parecida. Y mientras mi madre preocupada: Señales de que para mí era un lastre. Pero para otros sería un trofeo conquista a la que sigue el desprecio. Yo lo defendería con la vida. Fabriqué un escudo de carne con mis piernas y mis brazos. Tejí una cota de malla y aprendí a evitar el tema. Levanté para el tesoro una torre y aunque no quise que el miedo reuniera glebas y siervos al fin cedí a su linaje.

Viviría escondida y desnuda y mi desnudez nunca sería promesa. Abrí la caja y descubrí el tesoro: Si me visita mi hija lo escondo aunque creo que ya se lo he prestado sin intención, sin querer, sin palabras muda como todas las madres.


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